Este primer zampón come con un ansia digna de premio.
No me digáis que no.
Este lindo gatito no se queda atrás.
Aunque su ritmo es más lento, a bien seguro sería capaz de terminar el helado aunque le llevase una hora.
Los dueños del segundo can son algo cabroncetes.
¡Mira que no se lo ponen difícil al pobre!.
¿¡Y qué me contestáis si os digo que no hace falta chupar para comer un helado!?.
He aquí la prueba más pesada.
¡Y yo que creía que picar entre horas era malo!.