No seré yo quien apoye la reacción de este enfadado profesor, pero la situación le zumba las orejas ¿que no? Ya verán ustedes cómo sí. Y es que hay cosas que no hay por qué aguantar... y menos en una clase. Fíjense en el detalle de quien estaba grabando: primeramente pensó que el sonidito venía del equipo de audio.
Me da que no.
¡Ánde vamos a parar!
¡Saludotes! 