Un acto tan sencillo como el de la palmadita en el culete puede tener varias razones, causas, reacciones... y dependiendo de quién la dé y quién la reciba, el resultado inicial y final pueden variar enormemente. Está claro que siendo una protagonista, en lugar de un protagonista, la ejecutora de la acción, la gente no reacciona tan violentamente. A los hechos me remito.
Vean...
¡Saludotes! 